El creador de contenido fue atacado por hombres en motocicleta mientras realizaba una transmisión en vivo en el sector Tres Ríos de Culiacán. El crimen se suma a una cadena de asesinatos, amenazas y privaciones de la libertad contra figuras de las redes sociales.
Por Froilán Imperial Beltran
Culiacán, Sinaloa, 04 agosto 2026.- La crisis de seguridad provocada por la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa ha rebasado las calles y alcanzado de manera directa al ecosistema digital. Creadores de contenido, músicos y figuras públicas locales han sido víctimas de asesinatos, secuestros y amenazas desde que la confrontación se recrudeció en septiembre de 2024.
El caso más reciente ocurrió la noche del martes 4 de agosto de 2026. César Gastelum, conocido en redes sociales como Cesarín, fue asesinado a balazos mientras realizaba una transmisión en vivo en el estacionamiento y área de servicio de un establecimiento de comida rápida del sector Tres Ríos.

De acuerdo con los primeros reportes, el joven se encontraba acompañado por dos colaboradores cuando dos hombres llegaron en una motocicleta. Uno de ellos descendió y disparó directamente contra el creador de contenido. Parte de la agresión quedó registrada en el material que se transmitía en ese momento.
Cesarín tenía 24 años y había construido una audiencia considerable con videos de humor y contenidos relacionados con la vida cotidiana y la cultura norteña. Acumulaba cerca de 580 mil seguidores y 22 millones de reacciones en TikTok, además de más de 16 mil suscriptores en YouTube.
Los reportes difundidos hasta ahora no establecen el móvil del asesinato ni acreditan una relación de la víctima con alguna organización criminal. La investigación deberá determinar quién ordenó el ataque y por qué fue ejecutado en un lugar concurrido mientras permanecía conectado con su audiencia.
Influencers bajo amenaza
El asesinato se incorpora a una lista creciente de agresiones contra figuras digitales de Sinaloa. En febrero de 2026, un recuento periodístico documentaba al menos ocho creadores de contenido asesinados desde el inicio de la confrontación entre Los Chapitos y La Mayiza; después se registraron nuevos homicidios y privaciones de la libertad.
Entre los casos anteriores se encuentran los asesinatos de Jesús Miguel Vivanco García, conocido como El Jasper; Leobardo Aispuro Soto, El Gordo Peruci; Gerardo Moya, El Jerry; y Camilo Ochoa, El Alucín. En varios expedientes circularon previamente señalamientos públicos sobre presuntos vínculos con grupos delictivos, aunque esas acusaciones no equivalen por sí mismas a una resolución judicial.
La violencia también ha incluido secuestros. Nicole Pardo Molina, conocida como La Nicholette, y la repostera Carmiña Miroslava Castro fueron privadas de la libertad en Culiacán y posteriormente localizadas con vida. En junio, seis integrantes del grupo de creadores Bola Costera denunciaron que fueron retenidos cuando viajaban rumbo a Mazatlán; las autoridades los encontraron después en el sur del estado.
La exposición permanente de ubicaciones, vehículos, rutinas y relaciones personales puede facilitar el seguimiento de una figura pública. Sin embargo, publicar contenido, exhibir bienes o acumular seguidores no explica ni justifica una agresión. La responsabilidad corresponde a quienes ordenan y ejecutan los ataques.
En el caso de Cesarín, la transmisión que debía acercarlo a sus seguidores terminó convertida en el registro de sus últimos momentos. El siguiente paso corresponde a la Fiscalía de Sinaloa: identificar a los agresores, establecer el móvil y determinar si el crimen forma parte de la misma cadena de violencia que ha colocado a los creadores digitales en la mira.


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