Mientras la Comisión Federal de Electricidad cumplía 89 años de historia, trabajadores jubilados salieron a protestar en ciudades y centros de trabajo del país para exigir respeto a sus pensiones.
Los Mochis, Sinaloa, 14 de agosto de 2026.- La fecha estaba marcada por el aniversario de la Comisión Federal de Electricidad, pero para miles de sus trabajadores jubilados no hubo celebración. A 89 años del inicio de la historia de la empresa pública, el 14 de agosto se convirtió en una jornada de protesta simultánea en distintos puntos de México.
Desde oficinas administrativas hasta instalaciones y centros de trabajo de la CFE, extrabajadores se manifestaron de manera pacífica para reclamar lo que consideran una afectación a derechos adquiridos después de décadas de servicio.
La movilización tuvo presencia en los 32 estados del país y en Los Mochis encontró eco frente a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad, donde jubilados se concentraron para exigir que se revierta el recorte aplicado a sus pensiones.
La escena marcó el contraste de la jornada: mientras la CFE llegaba a su aniversario número 89, quienes dedicaron buena parte de su vida laboral a la empresa se encontraban en las calles reclamando que se respete una prestación que aseguran haber ganado con años de trabajo.
“No es un regalo, es producto del trabajo”
Luis Humberto Soto Cota, ex superintendente de la CFE y vocero del movimiento de jubilados, sostuvo que las pensiones no representan una concesión otorgada gratuitamente, sino el resultado de décadas de servicio y aportaciones realizadas durante la vida laboral de los trabajadores.
“No es algo obsequiado, no es un regalo, sino que ha sido en base al trabajo ganado”, expresó.
Explicó que entre los afectados existen jubilados que acumularon 25, 30 y hasta 35 años de servicio dentro de la Comisión Federal de Electricidad.
El problema, señaló, adquiere una dimensión mayor porque una parte de quienes enfrentan la disminución de sus ingresos tiene entre 70 y 75 años. A esa edad, dijeron los manifestantes, resulta prácticamente imposible regresar al mercado laboral para compensar el dinero perdido, mientras continúan los gastos médicos, familiares y compromisos económicos cotidianos.
Una protesta que recorrió el país
El movimiento de Los Mochis formó parte de una jornada nacional convocada para desarrollarse simultáneamente en ciudades y centros laborales relacionados con la CFE.
La consigna fue llevar un mismo reclamo desde distintos puntos de México: defender la progresividad de las pensiones y exigir respeto a los derechos que los jubilados consideran adquiridos.
Según los propios manifestantes, al sumar jubilados de la Comisión Federal de Electricidad, de Luz y Fuerza del Centro y de otros sectores vinculados, la afectación alcanzaría a más de 94 mil trabajadores, además de las consecuencias económicas para sus familias.
Así, el aniversario de la empresa que durante décadas ha formado parte de la vida laboral de miles de electricistas coincidió con una de las expresiones nacionales de inconformidad de quienes hoy viven de su retiro.
Jubilados exigen una solución con certeza jurídica
El movimiento asegura que ya se han establecido mesas de diálogo con legisladores federales y senadores, además de existir una consideración del Ejecutivo Federal para revisar las modificaciones constitucionales relacionadas con el tema.
Sin embargo, los jubilados consideran insuficiente que la respuesta quede únicamente en un comunicado.
Soto Cota sostuvo que la solución deberá contar con sustento jurídico para garantizar que los derechos reclamados no queden sujetos a interpretaciones posteriores.
“Tendría que ser un decreto, una reforma al segundo transitorio del artículo 127 constitucional”, señaló.
Los inconformes advierten que permitir modificaciones sobre derechos adquiridos podría generar incertidumbre para otros trabajadores y jubilados del país.
De Los Mochis a Topolobampo
La movilización en el norte de Sinaloa no terminaría frente a las oficinas de la CFE en Los Mochis.
Los jubilados continuaron su protesta pacífica en la Central Termoeléctrica de Topolobampo, un sitio particularmente significativo para varios de ellos porque ahí transcurrió una parte importante de su vida laboral.
La jornada del 14 de agosto quedó así marcada por dos historias que avanzaron al mismo tiempo: la CFE cumplió 89 años y, en distintas ciudades de México, sus jubilados ocuparon nuevamente los centros donde trabajaron durante décadas, esta vez para exigir que su retiro conserve las condiciones que aseguran haber ganado durante toda una vida de servicio.





















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