La carrera por la gubernatura de Sinaloa comienza a dibujar perfiles con mayor claridad y, dentro del PRI, hay uno que hoy sobresale ampliamente sobre el resto: Mario Zamora Gastélum.
La más reciente medición de RUBRUM lo coloca con 59.1% de las preferencias entre los perfiles priistas evaluados, una cifra que no solamente lo mantiene en primer lugar, sino que confirma una ventaja que, lejos de reducirse, se sostiene prácticamente intacta respecto de ejercicios anteriores.
Paola Gárate aparece con 21.1% y Paloma Sánchez con 19.8%. La distancia de aproximadamente 38 puntos respecto del segundo lugar muestra que, dentro del escenario planteado por la encuestadora, la competencia interna no luce cerrada.
El dato adquiere mayor relevancia al observar su comportamiento reciente. A principios de septiembre Zamora registraba 58.1%; ahora alcanza 59.1%. El movimiento es moderado, pero políticamente significativo porque confirma estabilidad en su posicionamiento.

En otras palabras, mientras otros nombres todavía buscan consolidarse dentro del priismo sinaloense, Mario Zamora parece haber construido una base mucho más definida.
Una ventaja que obliga a mirar más allá del PRI
Sin embargo, el verdadero desafío para Zamora ya no parece estar solamente dentro de su partido.
En la medición general por fuerzas políticas, Morena registra 33.3%, mientras el PRI aparece con 22.6%. Más atrás se ubican PAN, Movimiento Ciudadano, PAS y Partido Verde, además de un 15.1% de ciudadanos que todavía no define preferencia.
Son preguntas diferentes y, por tanto, los porcentajes no deben compararse de manera directa. Pero políticamente sí permiten observar una realidad: Zamora tiene una fortaleza personal dentro del PRI que supera ampliamente la posición que actualmente registra su partido en la competencia general.
Ahí se encuentra posiblemente su mayor oportunidad.
Porque si el priista logra conservar esa base y, al mismo tiempo, construir acuerdos fuera de las estructuras tradicionales del tricolor, podría convertirse en un punto de encuentro para sectores opositores que buscan una candidatura competitiva frente a Morena.
Zamora empieza a hablar como aspirante de una oposición más amplia
El propio Mario Zamora ha dejado señales en esa dirección.
En declaraciones recientes ha planteado la posibilidad de construir una candidatura común en la que puedan coincidir PRI, PAN, PAS, Movimiento Ciudadano e incluso ciudadanos sin militancia partidista.
Más importante todavía: ha señalado que estaría dispuesto a respaldar a otro perfil si éste demostrara mejores condiciones para encabezar un proyecto opositor.
Ese planteamiento le permite moverse en un terreno distinto al de una simple disputa interna por una candidatura.
Zamora parece entender que la elección de 2027 difícilmente se resolverá únicamente con estructuras partidistas tradicionales y que cualquier oposición que pretenda competir realmente tendrá que sumar perfiles, ciudadanos y fuerzas políticas que quizá no coincidan en todo, pero sí en la necesidad de construir una alternativa electoral viable.
El activo de Zamora es su posicionamiento personal
La medición de RUBRUM no permite afirmar quién ganaría una elección constitucional ni mide todavía un escenario formal de alianza.
Pero sí deja una fotografía clara: entre los priistas evaluados, Mario Zamora ocupa hoy una posición dominante.
Y eso tiene un valor político importante.
Porque una eventual candidatura opositora necesitaría comenzar con alguien que ya tenga reconocimiento, estructura, experiencia electoral y una base identificable desde la cual crecer.
Zamora ya fue candidato a la gubernatura y conoce una contienda estatal. Esa experiencia, combinada con su posicionamiento actual dentro del PRI, puede convertirse en una ventaja si consigue ampliar su mensaje hacia ciudadanos que ya no votan necesariamente por un partido, sino por la persona que consideran más competitiva.
De una ventaja interna a un proyecto estatal
El reto, por lo tanto, ya no consiste únicamente en conservar el primer lugar dentro del PRI.
El verdadero desafío será demostrar que ese liderazgo puede trascender las siglas.
Si Mario Zamora consigue convertirse en un punto de coincidencia entre partidos opositores, organizaciones ciudadanas y electores sin militancia, su actual ventaja interna podría ser apenas el inicio de una construcción política mucho mayor.
La encuesta fue levantada por RUBRUM el 15 de septiembre mediante encuesta telefónica automatizada a población mayor de 18 años en Sinaloa, con muestra aleatoria representativa, nivel de confianza de 95% y margen de error de +/-3.8%, de acuerdo con la metodología reportada.
Por ahora, el dato es difícil de ignorar:
Mario Zamora no solamente encabeza con amplitud las preferencias dentro del PRI; comienza a colocarse en condiciones de discutir algo mucho más importante: quién puede articular una verdadera alternativa opositora rumbo a la gubernatura de Sinaloa en 2027.
Y si la política sinaloense comienza a privilegiar cada vez más los perfiles por encima de las siglas, Zamora llega a esa discusión con una ventaja que hoy ninguno de sus competidores priistas tiene.
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