La suspensión del subsidio estatal colocó nuevamente bajo escrutinio la operación de tres de los principales recintos culturales de Los Mochis, así como el uso de espacios públicos para eventos privados y el destino de los ingresos generados durante años.
Los Mochis, Sinaloa, 13 agosto 2026.- La decisión del Gobierno del Estado de retirar un subsidio anual de 22 millones de pesos a la estructura responsable de operar el Centro de Innovación y Educación (CIE), el Teatro Ingenio y el Museo Interactivo Trapiche abrió una discusión que va más allá de la suspensión de actividades: cómo fueron administrados estos espacios, cuánto dinero generaron y bajo qué criterios se permitió su utilización para actos privados.
La directora de la Impulsora de la Cultura y de las Artes (IMCA) IAP, Rosa Irma Peñuelas Castro, calificó como dolorosa la suspensión de actividades en los tres recintos después de conocerse el retiro del apoyo estatal.
Sin embargo, la controversia también ha puesto sobre la mesa cuestionamientos sobre el modelo bajo el cual instalaciones construidas con recursos públicos fueron administradas durante años mediante un patronato.
Trapiche y el uso privado de un recinto público
Uno de los casos que concentra la atención es el Museo Interactivo Trapiche, cuya construcción, de acuerdo con la información disponible, representó una inversión pública de 348 millones de pesos.
El inmueble fue concebido como un espacio orientado principalmente a la educación, la ciencia y la atención de niñas, niños y familias. Su administración quedó posteriormente bajo un esquema de comodato durante el gobierno estatal de Mario López Valdez.
A lo largo de su operación, además de las actividades dirigidas al público, el recinto también fue utilizado para celebraciones privadas. Según la información proporcionada, incluso durante marzo de 2026 se realizó en sus instalaciones un evento matrimonial.
Este antecedente abre una discusión sobre los criterios utilizados para autorizar eventos particulares dentro de instalaciones financiadas con recursos públicos y sobre las condiciones económicas bajo las cuales se realizaron.
El tema resulta especialmente relevante porque el acceso ordinario al museo implicaba un costo para los visitantes, mientras que sus instalaciones también podían destinarse a acontecimientos de carácter privado.
¿Cuánto generaron los tres recintos?
El retiro del subsidio estatal también deja pendiente una revisión más amplia sobre la situación financiera de Trapiche, el CIE y el Teatro Ingenio.
Además de los recursos públicos recibidos para su funcionamiento, los inmuebles contaban con actividades capaces de generar ingresos propios. En el caso del museo existía cobro de acceso y también se desarrollaron eventos particulares; el Teatro Ingenio, por su naturaleza, alberga espectáculos y actividades con público.
Hasta ahora, en la información presentada sobre la suspensión de operaciones no se incluye un desglose de los ingresos acumulados por los tres recintos, sus gastos de operación ni la proporción que representaba el subsidio gubernamental dentro de su presupuesto total.
Ese balance será fundamental para determinar hasta qué punto la operación dependía de los 22 millones de pesos anuales aportados por el Estado y qué capacidad existía para sostener las actividades mediante recursos propios.
Ahomenses plantean que sigan abiertos, pero con otra administración
En medio de la polémica, entre los comentarios expresados por habitantes de Ahome aparece una postura que distingue entre el funcionamiento de los recintos y el modelo con el que fueron administrados.
La propuesta es que el CIE, el Teatro Ingenio y el Museo Trapiche continúen abiertos al público, pero que su operación pase directamente a manos del Ayuntamiento de Ahome, en lugar de mantenerse bajo el esquema actual de administración.
El planteamiento ciudadano no cuestiona necesariamente la utilidad cultural, educativa o artística de los espacios, sino la forma en que han sido manejados y la necesidad de que exista mayor control público sobre inmuebles sostenidos, en buena medida, con recursos gubernamentales.
Bajo esa perspectiva, la discusión ya no se limita a decidir si los tres recintos deben cerrar o permanecer abiertos, sino a establecer quién debe administrarlos, bajo qué reglas, con qué mecanismos de transparencia y cómo deberán manejarse sus ingresos y gastos.
El debate ya no es únicamente cultural
La discusión involucra ahora la administración de bienes construidos con dinero público, los mecanismos mediante los cuales fueron entregados para su operación, la utilización de sus espacios y el destino de los ingresos generados.
La suspensión del subsidio coloca sobre la mesa una exigencia concreta: conocer con precisión cuánto dinero público recibieron el CIE, Trapiche y Teatro Ingenio, cuánto generaron por cuenta propia, cuáles fueron sus gastos y bajo qué reglas se permitió la realización de eventos privados.
A ese debate se suma ahora otra posibilidad planteada entre ciudadanos de Ahome: mantener en funcionamiento los tres espacios, pero bajo una administración municipal que permita conocer de manera directa cómo se utilizan los recursos y bajo qué condiciones opera cada recinto.


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