La muerte de un perro y las heridas provocadas a otros dos desatan una ola de indignación ciudadana; asociaciones protectoras de animales demandan que el caso no quede impune, sin importar influencias políticas.
Por Froilán Imperial Beltrán
Ejido Jesús García, Ahome, Sinaloa.— Un presunto acto de extrema crueldad contra animales ha provocado una profunda conmoción en el valle de El Carrizo y encendido el reclamo de ciudadanos, rescatistas y organizaciones defensoras del bienestar animal, luego de que un perro fuera abatido con disparos de arma de fuego y otros dos resultaran gravemente lesionados.
De acuerdo con las denuncias presentadas por vecinos de la comunidad, el señalado como presunto responsable es Paúl Leyva, identificado como hijo del político local Ramón Leyva, quien presuntamente accionó un rifle contra los caninos cuando estos se encontraban en las inmediaciones de su domicilio.
El ataque dejó sin vida a uno de los animales, mientras que los otros dos tuvieron que recibir atención debido a las lesiones ocasionadas por los impactos.
El propietario del perro fallecido, Rodrigo Castro, expresó su consternación por lo sucedido y afirmó que buscará que el caso llegue hasta las últimas consecuencias legales.
Indignación que rebasa a la comunidad
La noticia se propagó rápidamente por redes sociales, donde cientos de usuarios manifestaron su rechazo a los hechos y exigieron una investigación imparcial.
Colectivos dedicados al rescate y protección de animales, así como ciudadanos comprometidos con el bienestar de los seres sintientes, coincidieron en que este tipo de agresiones representan una conducta inadmisible que debe ser sancionada con todo el rigor de la ley.
Diversos activistas recordaron que el maltrato animal constituye un delito y advirtieron que permitir la impunidad envía un mensaje equivocado a la sociedad sobre la importancia de proteger toda forma de vida.
Piden que no existan privilegios
El hecho ha generado un llamado para que la Fiscalía General del Estado de Sinaloa realice una investigación objetiva y transparente, al tratarse de una persona vinculada familiarmente con un actor político de la región.
Habitantes del valle de El Carrizo señalaron que la aplicación de la justicia debe ser igual para todos, sin distinción de posición económica, relaciones personales o influencia política.
«Quien atenta con esa violencia contra un ser indefenso demuestra un preocupante desprecio por la vida», expresaron algunos vecinos, quienes solicitaron que las autoridades esclarezcan plenamente lo ocurrido.
La violencia contra los animales no puede normalizarse
Especialistas y organismos dedicados a la protección animal han insistido durante años en que los actos de crueldad hacia los animales no deben minimizarse ni considerarse simples conflictos vecinales. Diversos estudios en criminología y conducta violenta han señalado que este tipo de agresiones puede ser un indicador de comportamientos antisociales que requieren atención institucional.
Por ello, asociaciones protectoras de animales hicieron un llamado a las autoridades estatales y municipales para actuar con firmeza, garantizar el acceso a la justicia y enviar un mensaje claro de que en Sinaloa no habrá tolerancia frente a quienes ejerzan violencia contra seres sintientes.
Hoy, el reclamo ciudadano es unánime: que la muerte de este perro y el sufrimiento de los otros dos no queden archivados en el olvido y que la ley se aplique con el mismo peso para cualquier persona, sin excepciones.


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