Omar García Harfuch informó que el capo buscado por Estados Unidos figura entre los dos muertos durante un enfrentamiento con la Marina en Sinaloa. Su historial incluye acusaciones federales por narcotráfico, sanciones financieras y una recompensa de cinco millones de dólares.
Sinaloa, Sinaloa, 28 de octubre de 2026.– La muerte de Jesús González Peñuelas, conocido como “Chuy” González o “Chuy Peñuelas”, fue anunciada este miércoles por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, luego del enfrentamiento armado registrado el lunes 26 de octubre entre presuntos integrantes de una célula criminal y elementos de la Secretaría de Marina.
El funcionario federal informó que González Peñuelas figura, de acuerdo con la información disponible, entre los dos hombres fallecidos durante el operativo realizado en las inmediaciones de Alfredo V. Bonfil, municipio de Sinaloa.
La Secretaría de Marina precisó que todavía se requiere la confirmación pericial de las identidades.
El presunto narcotraficante era considerado por las autoridades mexicanas uno de los principales operadores del llamado Cártel de Guasave, estructura criminal encabezada por Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”.
Cayó junto a su hombre de confianza
De acuerdo con la versión oficial, elementos navales realizaban labores de vigilancia y seguimiento, sustentadas en información de inteligencia, cuando localizaron varios vehículos ocupados por personas armadas.
Durante la intervención, dos hombres descendieron de una camioneta y buscaron refugio entre los matorrales, desde donde presuntamente dispararon contra los marinos.
Los militares repelieron la agresión y ambos sujetos perdieron la vida.
El segundo fallecido sería Cesáreo Peñuelas Ruiz, conocido como “El Profe”, identificado por fuentes federales como uno de los hombres de confianza y colaboradores cercanos de “Chuy” González.
La Marina informó que familiares acudieron ante las autoridades ministeriales y señalaron que los cuerpos podrían corresponder a González Peñuelas y Cesáreo.
En el lugar fueron aseguradas cuatro camionetas con reporte de robo, tres armas largas, tres cargadores y 46 cartuchos, material que quedó a disposición de la Fiscalía General de la República para integrar la investigación.
Un historial delictivo bajo investigación desde 2007
El nombre de Jesús González Peñuelas aparecía desde hace años en los expedientes de las agencias estadounidenses encargadas de combatir el narcotráfico internacional.
De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas (DEA), desde 2007 encabezaba una organización dedicada a la producción y distribución de metanfetaminas, heroína y otras sustancias ilícitas, con operaciones principalmente en el norte de Sinaloa.
Las investigaciones estadounidenses le atribuían el control de laboratorios clandestinos dedicados al procesamiento de heroína, así como una estructura de distribución que abastecía distintas regiones de Estados Unidos.
Su red presuntamente mantenía operaciones en California, Texas, Colorado, Washington, Utah y Nevada, además de participar en el tráfico de cocaína y fentanilo.
La DEA lo identificaba como uno de los principales proveedores de heroína en el oeste estadounidense, particularmente en Colorado, donde sus actividades fueron objeto de investigaciones federales.
Acusaciones en California y Colorado
El historial judicial de González Peñuelas incluía acusaciones formales presentadas ante tribunales federales de Estados Unidos.
En 2017 fue acusado en el Distrito Sur de California por delitos relacionados con conspiración para distribuir e importar sustancias controladas.
Un año después, el 21 de febrero de 2018, un gran jurado federal del Distrito de Colorado presentó cargos contra él y otros dos acusados por presuntas operaciones de fabricación y distribución de heroína y cocaína destinadas al mercado estadounidense.
Entre los señalamientos figuraban operaciones relacionadas con más de un kilogramo de heroína y cinco kilogramos de cocaína, además de otros cargos por fabricación, posesión con fines de distribución y comercialización de narcóticos.
Las acusaciones fueron difundidas públicamente en 2021, mientras González Peñuelas permanecía fuera del alcance de la justicia estadounidense.
Cinco millones de dólares por su captura
El 12 de mayo de 2021, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, lo designó como narcotraficante significativo bajo la legislación conocida como Ley Kingpin.
Posteriormente, el 17 de enero de 2024, la DEA y el Departamento de Estado anunciaron una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que permitiera su arresto o condena.
La ficha de búsqueda difundida por las autoridades norteamericanas incluía su fotografía, datos de identificación y los delitos federales por los cuales era requerido.
Su situación se complicó nuevamente el 20 de mayo de 2026, cuando el Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra González Peñuelas y presuntos integrantes de su red financiera.
Las autoridades estadounidenses lo señalaron entonces por dirigir una estructura dedicada al tráfico internacional de drogas y al lavado de recursos presuntamente vinculados con el Cártel de Sinaloa.
Las investigaciones también identificaron a personas de su entorno que, según el gobierno estadounidense, participaban en la distribución de narcóticos, el movimiento de dinero en efectivo y operaciones financieras relacionadas con esa organización.
El segundo operador del Cártel de Guasave
Según la información difundida este miércoles por la Secretaría de Marina, “Chuy” González ocupaba una posición de segundo nivel dentro de la estructura criminal encabezada por Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”.
Su nombre estaba relacionado con una organización que, de acuerdo con las autoridades federales, mantenía operaciones de producción y tráfico de drogas desde el norte de Sinaloa hacia territorio estadounidense.
La presunta muerte de González Peñuelas y de Cesáreo Peñuelas Ruiz representa la pérdida de dos integrantes señalados como parte del círculo operativo de esa estructura criminal.
Sin embargo, la identificación definitiva de ambos fallecidos sigue sujeta a las pruebas genéticas y dactiloscópicas que realizan las autoridades ministeriales.
Los resultados de esos estudios permitirán establecer formalmente si los cuerpos corresponden al hombre por quien Estados Unidos ofrecía cinco millones de dólares y a su presunto colaborador cercano.
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