El diputado local por Ahome presumió la entrega de pedazos de plástico a familias de una comunidad vulnerable. La escena, difundida en redes sociales, terminó provocando más cuestionamientos que reconocimientos y abrió otra vez la discusión sobre la ayuda social convertida en escaparate político.
Ahome, Sinaloa, 09 agosto 2026.- Había cámara, sonrisas, una camioneta con la caja cargada y suficiente hule negro para que nadie dudara de que aquella jornada debía quedar registrada. Bajo el sol y frente a viviendas modestas, el diputado local César Guerrero, de Morena, apareció entregando personalmente el material a varias familias.
No eran láminas. No era impermeabilización permanente. Tampoco una obra para corregir las condiciones de las viviendas. Era hule negro.
Y, por supuesto, fotografía.
Las imágenes muestran al legislador posando junto a mujeres, adultos mayores y habitantes de la comunidad mientras sostiene los plásticos que serían utilizados para proteger viviendas durante la temporada de lluvias.
La entrega pudo haber pasado como una acción menor de apoyo comunitario. El problema comenzó cuando llegó a las redes sociales envuelta en el lenguaje habitual de la política: cercanía, acompañamiento y el infaltable “granito de arena”.
Ahí fue donde el hule comenzó a pesar bastante más.
Guerrero difundió la actividad en Facebook como parte de su trabajo con la comunidad. Pero usuarios de redes sociales reaccionaron cuestionando que un representante popular presentara como acción destacada la entrega de un recurso tan elemental a familias que enfrentan condiciones de vulnerabilidad.
Y el sarcasmo ciudadano no necesitó mucho combustible.
Para que se confeccionen su impermeable, qué detalle… En estas elecciones, si sabes contar, no cuentes conmigo.
Otro comentario apuntó directamente al calendario político:
El año pasado y el antepasado también llovió y ¿dónde estaban? Ah, pero como ya vienen las elecciones, ya es hora de dar migajas y tomarse la foto para luego perderse otros años.
La crítica encontró terreno fértil porque la entrega ocurre cuando comienza a calentarse el ambiente político rumbo a 2027, escenario en el que prácticamente cada recorrido, reunión y apoyo de los actores públicos será observado también bajo la lupa electoral.
Así, una pieza de plástico destinada a contener temporalmente el agua terminó por abrir una grieta política mucho más difícil de cubrir.
De acuerdo con el tiempo que tiene como Diputado, Guerrero acumula casi cinco años como legislador y percibe ingresos superiores a los 120 mil pesos mensuales, o sea, algo asi como $7 millones 200 mil pesos, eso sin contar los moches por las levantadas de mano.
Esa comparación -entre las percepciones atribuidas al diputado y el costo modesto del apoyo entregado- alimentó buena parte de las reacciones.
Las fotografías hacen el resto.
Guerrero aparece sonriente junto a las personas beneficiadas. Un rollo aquí. Otro allá. Una pose frente a la camioneta. La entrega se repite y la cámara también.
No existe nada cuestionable en ayudar a una familia a impedir que el agua entre por el techo. Para quien enfrenta una tormenta dentro de una vivienda precaria, incluso un pedazo de plástico puede resolver una emergencia.
La discusión es otra: qué hace un representante popular frente a las causas que obligan a esas familias a depender todavía de un rollo de hule para pasar la temporada de lluvias.
Ahí cambia completamente la fotografía.
Porque una cosa es entregar ayuda inmediata sin aspavientos y otra convertirla en material de promoción personal. Cuando el servidor público ocupa el centro de la imagen y la necesidad de la familia funciona como escenografía, el “granito de arena” corre el riesgo de convertirse en propaganda.
Otro usuario lo resumió de esta manera:
Qué importante es que cualquier partido verifique el perfil del aspirante antes de dar candidaturas… Te la volaste, diputado.
La ironía terminó imponiéndose sobre el mensaje original. El legislador pretendía mostrar cercanía; sus críticos vieron precariedad convertida en contenido para redes.
Y quizá ésa sea la imagen política más incómoda de todas: después de años en el Congreso, llegar a una comunidad pobre con hule negro, una cámara lista y la convicción de que aquello merece presumirse.
Las primeras lluvias terminarán diciendo cuánto resiste el plástico. Las urnas de 2027 dirán cuánto resistió la fotografía.








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