septiembre 14, 2026
POLICÍACA

¡Aguas! ¿Otro fraude en puerta?

Elmer Armenta vuelve a convocar inversionistas mientras persisten reclamos por Smart Business; otros esquemas de inversión en Sinaloa ya terminaron con detenidos, procesos penales y órdenes de aprehensión
La Mochila PresenteGeovany Imperial Espinoza

Los Mochis, Sinaloa, septiembre 2026.- ¿Cómo volver a pedirle a la gente que entregue su dinero cuando todavía hay inversionistas que reclaman respuestas por una empresa promovida anteriormente?

La pregunta vuelve a colocarse sobre la mesa luego de que Elmer Armenta Soto, quien participó públicamente en la promoción de Smart Business Corp y fue presentado dentro de esa organización como “Master Platinum”, anunciara su incorporación a un nuevo proyecto de inversión y comenzara a convocar a personas interesadas en participar.

En un mensaje difundido recientemente, Armenta asegura que, después de analizar distintas opciones del mercado, decidió integrarse a una empresa de inversiones de “alto riesgo con mitigación del riesgo”, de la que afirma lleva dos años operando, cuenta con “trading real” y tiene como características la “transparencia y honestidad”.

También habla de una proyección superior a ocho años y anticipa que la información completa será presentada únicamente a interesados, mediante un enlace privado y dentro de un club con un número determinado de inversionistas.

Pero antes de una nueva convocatoria existe un antecedente imposible de ignorar.

De Smart Business a una nueva invitación

Una página dedicada a la trayectoria de Armenta relata cómo fue invitado a una conferencia en Culiacán donde Ernesto Reséndiz presentó el proyecto de Smart. Posteriormente, señala el propio sitio, Armenta decidió incorporarse y alcanzó el rango de “Master Platinum”.

Smart Business Corp enfrentó posteriormente una advertencia directa de la autoridad financiera mexicana.

El 2 de marzo de 2022, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó que Consorcio Bainet, S.A. de C.V., con nombre comercial Smart Business Corp, no contaba con autorización para captar recursos del público en general.

La CNBV recomendó verificar, antes de entregar dinero, que cualquier entidad dedicada a actividades financieras cuente con autorización, regulación y supervisión correspondientes.

Años después de aquella advertencia, continúan apareciendo públicamente inversionistas que aseguran no haber recuperado sus recursos.

Incluso el diputado federal Mario Zamora Gastélum pidió este mes investigar las operaciones relacionadas con Smart Business Corp y otras plataformas, así como revisar la participación de quienes promovieron inversiones, captaron clientes o cobraron comisiones por incorporar personas.

Es bajo ese antecedente que Armenta vuelve ahora a convocar inversionistas.

Y surge una pregunta elemental:

¿Qué respuesta ofrece primero a las personas que confiaron en Smart Business durante el periodo en que él mismo promovía ese proyecto?

No se trata de atribuirle, sin pruebas, las obligaciones jurídicas de aquella empresa. Pero quien puso su nombre, imagen y credibilidad frente a potenciales inversionistas para recomendar un negocio también enfrenta un legítimo cuestionamiento público cuando quienes confiaron en ese esquema reclaman su dinero.

Antes de pedir nuevamente confianza, corresponde explicar qué ocurrió con la confianza solicitada anteriormente.

Otros esquemas ya terminaron ante los jueces

La preocupación tampoco surge en el vacío.

Sinaloa ha acumulado durante los últimos años casos relacionados con plataformas y esquemas de inversión que ofrecían rendimientos superiores a los tradicionales. Algunos han pasado de las presentaciones comerciales y las promesas de ganancias a las carpetas de investigación y los tribunales.

Uno de los casos más recientes es Inverplux.

El 6 de agosto de 2026, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó que Isaac Andrey “N” fue vinculado a proceso por su probable responsabilidad en fraude específico y quedó sujeto a prisión preventiva justificada.

Según la imputación del Ministerio Público, presuntamente habría participado con otras personas en un esquema que hacía creer a inversionistas que recibirían rendimientos superiores a los ofrecidos por instituciones bancarias mediante una plataforma de inversión que carecía de autorización para ello.

Cuatro días después, la Fiscalía informó también la vinculación a proceso de María Alejandra “N”, a quien igualmente se impuso prisión preventiva justificada por hechos relacionados con ese esquema.

El asunto no terminó ahí.

El 27 de agosto, la fiscal general de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo, confirmó que había otras personas implicadas y órdenes de aprehensión pendientes de ejecutar dentro de las investigaciones de Inverplux.

Es importante precisar que Inverplux y Smart Business son casos distintos, y hasta ahora no existe información en las fuentes revisadas que vincule a Elmer Armenta con el expediente penal de Inverplux o que señale que exista una orden de aprehensión en su contra.

El antecedente resulta relevante por otra razón: muestra hasta dónde pueden llegar este tipo de conflictos cuando una plataforma de inversión deja de responder y los afectados acuden ante las autoridades.

Ya hubo advertencias; ahora vuelve el discurso del “trading”

En Los Mochis y otras zonas de Sinaloa han surgido sucesivamente negocios que hablan de inversiones, criptomonedas, bots, inteligencia artificial o trading como mecanismos para generar rendimientos.

En julio pasado, ante la aparición de nuevas plataformas en Los Mochis, Mario Zamora solicitó la intervención de la CNBV, Condusef y la Unidad de Inteligencia Financiera para revisar su legalidad. El legislador mencionó expresamente los antecedentes de Smart Business y otros esquemas que dejaron personas reclamando sus recursos.

El anuncio de un nuevo proyecto de inversión encabezado en su promoción por Elmer Armenta surge mientras persisten reclamos públicos relacionados con Smart Business Corp y en un contexto en el que otros esquemas de inversión en Sinaloa ya derivaron en procesos penales, prisión preventiva y órdenes de aprehensión pendientes.

Ahora Armenta vuelve a utilizar términos similares: “trading real”, inversión de alto riesgo, mitigación del riesgo y una expectativa empresarial superior a ocho años.

Sin embargo, en el mensaje difundido para realizar la convocatoria no proporciona públicamente el nombre de la nueva empresa, su razón social, el país donde se encuentra constituida, la autoridad que la regula ni qué autorización tendría para recibir dinero de inversionistas mexicanos.

La información detallada, según su propia convocatoria, se dará después y únicamente a las personas interesadas.

Con los antecedentes existentes, debería ocurrir exactamente al revés.

Primero las respuestas, después el dinero

Antes de depositar un solo peso, cualquier posible inversionista tendría que conocer quién recibirá legalmente los recursos, en qué país se depositarán, quién custodiará el capital y qué autoridad financiera supervisa las operaciones.

También tendría que comprobarse quién realiza el denominado “trading real”, dónde pueden consultarse esas operaciones, cuáles son las condiciones de retiro y, sobre todo, qué significa exactamente la anunciada “mitigación del riesgo”.

Porque mitigar un riesgo no significa eliminarlo.

Y decir que existe “trading real” tampoco demuestra por sí mismo que una empresa esté autorizada para captar recursos, ni garantiza que el capital podrá recuperarse.

La propia CNBV advierte que las empresas que ofrecen, promueven o prestan servicios financieros reservados requieren la autorización correspondiente y recomienda comprobar la situación regulatoria antes de invertir.

La pregunta que Elmer Armenta tendría que responder

La discusión, entonces, no empieza por cuánto podría ganar un nuevo inversionista.

Empieza por el dinero anterior.

Si Armenta está nuevamente dispuesto a poner su nombre y su imagen frente a una alternativa de inversión, también resulta razonable preguntarle públicamente:

¿qué tiene que decirles a quienes confiaron en Smart Business y todavía aseguran no haber recuperado su dinero?

¿Intervino en la captación de inversionistas?

¿Recibió comisiones por incorporar personas?

¿Qué hizo cuando comenzaron los problemas para retirar recursos?

¿Ha acompañado a los afectados en sus reclamaciones?

¿Y qué garantías objetivas puede presentar ahora para demostrar que esta nueva empresa es distinta y que opera bajo supervisión de una autoridad financiera?

Son preguntas, no sentencias.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha determinado que el nuevo proyecto anunciado por Armenta constituya un fraude. Precisamente por eso la revisión debe hacerse antes de que aparezcan nuevas víctimas y no después, cuando el dinero ya haya sido entregado.

Sinaloa ya tiene ejemplos en los que las promesas de altos rendimientos terminaron convertidas en denuncias, personas bajo prisión preventiva y órdenes de aprehensión pendientes.

Por eso, frente a una nueva invitación para invertir, la advertencia es sencilla:

antes de creer nuevamente en promesas de rendimientos, “trading real” y proyectos de largo plazo, hay que exigir nombres, regulación, contratos, riesgos y responsables.

Y en el caso de quienes ya promovieron anteriormente otra plataforma cuestionada, hay una obligación todavía más elemental:

antes de pedir nuevamente confianza, deben responder por la confianza que ya pidieron.

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